
Grito de fuego del jaguar,
de rabia y miedo,
grito de herida mortal
que como el trueno gris
rasguña el cielo
y llena de silencio el viento;
destello de lanza voráz,
lúdica y vengativa,
veloz, violenta
penetra el cuerpo;
relámpago de obsidiana
cerró el lamento
arrojando bocanada
sanguinolenta.
El aguerrido e iracundo
señor de los Pijaos,
el indomable Calarcá atravesado
con fraternal abrazo
en la sangrante lanza.
Vengado Baltasar, llora en silencio
por su hijo, su hermano, su pueblo.
En Chaparral, tierra de Dulumay,
el fuego del jaguar.
Ceniza, llanto, viento.
(Tomado de Al. Vivero: América, Magia, Mito y Leyenda)
de rabia y miedo,
grito de herida mortal
que como el trueno gris
rasguña el cielo
y llena de silencio el viento;
destello de lanza voráz,
lúdica y vengativa,
veloz, violenta
penetra el cuerpo;
relámpago de obsidiana
cerró el lamento
arrojando bocanada
sanguinolenta.
El aguerrido e iracundo
señor de los Pijaos,
el indomable Calarcá atravesado
con fraternal abrazo
en la sangrante lanza.
Vengado Baltasar, llora en silencio
por su hijo, su hermano, su pueblo.
En Chaparral, tierra de Dulumay,
el fuego del jaguar.
Ceniza, llanto, viento.
(Tomado de Al. Vivero: América, Magia, Mito y Leyenda)

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